Cocinas: lo que deberíais saber sobre cambios de distribución

Ubicación del desagüe del fregaplatos

Es importante la ubicación del desagüe del fregadero

Cuando emprendemos una reforma, lo más normal es que nos planteemos cómo vamos a colocar el mobiliario con el fin de ganar espacio, aunque sea solo de forma visual. Esto puede dotar a nuestras estancias de más sitio para movernos y almacenar cosas.

Sin embargo, solemos ser poco conscientes de que reformar una cocina o un cuarto de baño no es igual que cambiar una mesa o un sofá de sitio.

Es por ello que hoy compartimos con vosotros algunas recomendaciones a tener en cuenta en la reforma de nuestra cocina.

Seamos cautos

Hace no mucho os dábamos consejos para reformar vuestro cuarto de baño. Hablábamos de los cambios de distribución, algo que en las cocinas no es tan sencillo cambiar.

No te has preguntado que si la distribución actual es la que es, puede tener sus motivos, ¿verdad?

La campana extractora

Si hoy en día tenéis colocados vuestros extractores de aire en ese lugar de la cocina es por su proximidad directa o casi directa con el conducto de evacuación de humos, y por la ubicación inferior de los fogones. No olvidemos que las campanas extractoras están para eso.

No recomendamos que el recorrido que hagan los humos a la hora de evacuar sean horizontales, y si lo son, que no se prolongue más de dos metros. Tendremos especial cuidado con la posición y la distancia del extractor con el conducto.

Electrodomésticos “de agua”

Hay electrodomésticos que generalmente encontramos en las cocinas y cuya ubicación depende de la posición de las tomas de agua, pues implican la evacuación de este elemento. Nos estamos refiriendo, como no, al lavavajillas, fregadero o la lavadora. Por ejemplo, tendremos más espacio para movernos si el desagüe de nuestro fregadero se sitúa a unos 70 centímetros del suelo.

¿Tendrás todos estos consejos en cuenta en la reforma de tu cocina?

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Thanks to Michael Newman for the image.

Cómo limpiar y desinfectar la vajilla correctamente

Cómo desinfectar la vajilla

Una vajilla desinfectada es un seguro de vida

Siempre es importante mantener los platos y cubiertos limpios y desinfectados, pero con más razón lo es si estamos acostumbrados a recibir invitados en casa o somos muchos quienes vivimos en ella. ¿Por qué es un tema que nos trae de cabeza? Porque generalmente no sabemos ni cómo limpiarlos correctamente, ni cómo llevar a cabo un adecuado proceso de desinfección.

Dos razones principales nos han llevado a considerar importante lo que os contamos en este post. La primera y más importante es la prevención de enfermedades por transmisión de gérmenes; y la segunda… es un mero capricho: que nuestra vajilla luzca como el primer día.

Limpieza por tipos de vajilla

Como cada vajilla requiere de un tipo de limpieza y tratamiento distinto, a continuación os contamos cómo lavar adecuadamente una vajilla según el material con que esté fabricada:

Vajillas de loza y cubiertos de acero inoxidable

Es el tipo de vajilla que predomina diariamente en los hogares medios. Utilizando bicarbonato o vinagre en el lavado, los platos recuperarán su color y brillo originales.

Por otro lado, los cubiertos de acero inoxidable, que son aquellos que usamos normalmente en casa, bastará con sumergirlos en una olla o cazuela con agua hirviendo y detergente para platos durante cinco minutos. Por otro lado, frotar los cuchillos con un corcho cortado hará que queden mucho más brillantes que si solo le das con el estropajo.

Utensilios de madera

Este tipo de cubierto que utilizamos para cocinar y en ocasiones, para servir nuestros guisos, es mejor lavarlo a mano que en el lavavajillas. En este caso el truco está en untar el utensilio con aceite después de lavarlo y secarlo, y quedarán como nuevos.

La porcelana

Lo mejor en este caso es lavarlo a mano, pues es un material delicado. Si utilizáramos un lavavajillas para una vajilla de porcelana, ésta podría perder calidad, sobre todo si tiene motivos de oro o plata.

Desinfectar la vajilla

Vamos a llenar un recipiente o fregadero (si tenemos más de un seno) con agua y vamos a añadir un chorro o una cucharada sopera de lejía. El proceso es similar a cuando lavamos a mano los cacharros, pero en esta ocasión sumergiremos cada utensilio en el recipiente con lejía después de ser enjabonado y aclarado con agua. Lo sacamos, lo dejamos en alto mientras escurre bien el agua con la lejía por el plato o cubierto y luego se deja secar en el escurridor, o lo hacemos nosotros con un paño de cocina limpio.

¿Has limpiado y desinfectado ya tu vajilla?

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Gracias a Nacho Rascón por la imagen.

Cómo mantener un fregadero

Cómo mantener un fregaderoCada vez más se han ido incluyendo accesorios que han hecho multifuncionales nuestros fregaderos: tablas para cortar, escurridores, cestos para limpiar alimentos… y estos accesorios pueden dañar la superficie.

El otro día os decíamos cómo elegir el fregadero de vuestra cocina. Hoy os contamos cómo mantener y limpiar este y otros elementos según el material con que están fabricados.

Fregaderos de gres

Son aquellos que están fabricados con granos de cuarzo y cemento silíceo y son resistentes a temperaturas muy altas. Su mantenimiento es muy simple, dado que también resisten a golpes y arañazos. Una disolución de jabón neutro en agua y como nuevo, siempre y cuando lo apliquemos con una esponja (nunca con un estropajo). Después se aclara o enjuaga con agua y lo secamos, para que no se acumule la cal.

Fregaderos fabricados con resinas sintéticas

En este tipo de fregaderos apenas se acumula suciedad, ya que por el material en que están fabricados tienen poquitos poros. Jabón neutro y agua, como en el caso anterior, nos irán bien para su limpieza y mantenimiento.

Para recuperar el brillo, se pueden exprimir unas gotitas de limón o vinagre en agua caliente, impregnar con la mezcla un trapo suave y pasar este por el fregadero. Si viéramos algún arañazo, podemos lijarlo suavemente y éste desaparecerá. Y si vemos alguna mancha que no sale con la esponja, es preferible utilizar un cepillo de nailon.

Fregadero de acero inoxidable

Es el más común, y aunque es el más resistente y el que más recomiendan los profesionales, es el más frágil a la hora de mantenerlo, pues pierde brillo con el tiempo.

  • Limpieza. La limpieza de este tipo de fregadero es parecida a la de los fregaderos anteriores. Diluimos jabón neutro en agua, pasamos la esponjita impregnada en esta mezcla y limpiamos el fregadero.
  • Brillo.  Utilizamos un trapo en el que anteriormente hayamos echado alcohol de quemar. Se aclara y se seca, quedará como nuevo. Las manchas más persistentes se pueden limpiar fácilmente con alcohol de 90ºC.
  • Desinfección. De vez en cuando es recomendable desinfectar este tipo de fregadero, ya que en él generalmente lavamos alimentos que luego ingerimos. Para ello, utilizaremos lejía diluida en agua. La mantendremos con el tapón puesto unos minutos y al vaciar la cubeta, aclarar con agua.

Limpieza del grifo y las rejillas

Mejor que utilizar limpiadores compuestos de ácidos y amoniacos será utilizar agua o un lavavajillas suave para tal tarea. En el caso de las rejillas, basta con colocarlas bajo el grifo y echar un chorro de agua para que se lleve toda la suciedad. Para limpiar la cal de este elemento, usaremos algo punzante.

Y vosotros, ¿cómo mantenéis vuestro fregadero?

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Thanks to Michael Newman for the image.